El acierto arquitectónico
del lugar permite un uso dinámico del mismo, gracias a la amplitud
de patio de acceso al estudio que ofrece en su interior generosas paredes
blancas ansiosas de sostener nuevas y frescas obras plásticas.
Detrás del portón enrejado de Magallanes 1236, en la Boca,
se habilitó una inquietante posibilidad, la de acceder al proceso
de elaboración de una expresión artística, y poder
observar luego el resultado de la interacción en una exposición
abierta, bajo las luces de una galería.
Es un taller abierto, donde el visitante puede observar, preguntar e incluso
participar. Es una galería abierta, para que el resultado se exponga
como se debe.